La Lupa

Cómo acabar con la mutilación genital femenina

Publicado por Anna Iandoli.

Son más de 100 millones en el mundo las niñas y las mujeres que han sufrido la práctica de la mutilación genital femenina (MGF), y son más de 3 millones las que están en riesgo de sufrirla en los próximos 10 años, según datos difundidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud). La MGF se practica principalmente en niñas entre los 4 y los 14 años, pero la edad aún puede ser más baja y en algunos países se realizan al año de vida o a los pocos días de nacer. Aunque África es el continente en el que el fenómeno está más difundido, la práctica también está extendida en algunos países de Oriente Medio, asiáticos y en algunas regiones del la India, y está difundiéndose rápidamente también en algunos países de Europa, como Italia y España, principalmente por la inmigración de personas en cuya cultura originaria se realizan estas prácticas.

“Yo soy de una etnia que practica la ablación por parte de padre, mandinga, perteneciente a la religión musulmana, aunque no hay ni un verso en el Corán que haga referencia a ello. En sexto de primaria, al estudiar el cuerpo humano, vi que yo era diferente a lo que aparecía en los libros y empecé a pensar en ello, aunque la sociedad no te dejaba hablarlo, claro, y al principio estaba sobre todo confundida, pero era rebelde por naturaleza y acabé discutiendo con mis primas, con todo el mundo. Y eso que entonces no sabía todos las clases de mutilación que existían. Cuando ya fuera los descubrí, me llegó al corazón. Eso que nos enseñan de que es para mantener limpio el cuerpo y demás, no es verdad. Porque yo estoy mutilada, ¿por qué pasé muchos años sin poder tener hijos? ¿Por qué cuando hago ejercicio huelo diferente? ¿Por qué no soy más bella, como dicen? ¿Y por qué no soy pura, cómo dicen? Y empecé a pensar y repensar. Sí, mi familia me quiere porque cree que hace lo mejor para mi, pero la verdad es que me hicieron mucho daño”.

Esta es una pequeña parte de la entrevista a Fátima Djarra, que hoy forma parte de la asociación Flor de África, en Pamplona, Navarra, formada por 60 mujeres de 12 nacionalidades, cuyo objetivo es visibilizar la cultura africana. Pero desde ahí, y sobre todo, desde Médicos del Mundo, el gran empeño de esta feminista incansable desde que llegara a Europa casi sin querer, es acabar con la mutilación genital femenina, que solo en su país, Guinea Bissau, sufre más de la mitad de la población. Pero esto, ahora, no pasa solamente en África y fuera de Europa. En las últimas décadas, con el aumento de la migración, la sociedad occidental se está conectando cada vez más con nuevas culturas, religiones, experiencias de vida y diferentes necesidades y realidades sociales. Las prácticas corporales y los rituales conectados a ellos, incluido el de la infibulación, son prácticas culturales de tradiciones ajenas a nosotros, que tienden a perpetuarse incluso fuera de su contexto socio – cultural. Esta práctica es una cuestión delicada y controvertida, con fuertes  implicaciones religiosas, políticas, culturales e ideológicas, y crean reacciones emocionales, tanto en aquellas personas que han sufrido esta experiencia, como en nuestra sociedad, que se siente totalmente ajena a esta acción ritual y aun no sabe cómo poner fin esta costumbre.

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El ritual y sus orígenes

La ablación del clítoris y otras partes de los genitales externos femeninos, históricamente se cree que deriva de una práctica egipcia. La evidencia más antigua se refiere a Strabone (escritor de la antigua Grecia), que en el 25 a.C. escribió sobre esta costumbre de Egipto en su texto Geographika: «Esta es una de las tradiciones seguidas con mayor atención (…), circuncidar los machos y practicar el escisiones sobre las hembras».

De acuerdo con un mito egipcio, los dioses estaban equipados con doble sexualidad y los seres humanos heredaron esta característica en su alma, revelado en el cuerpo del hombre a través del prepucio y en la mujer del clítoris. La eliminación de cada uno de ellos iba a recuperar su verdadera naturaleza. Además, varios estudios sugieren que estas dos prácticas nacen en unas circunstancias consecuentes. Para los hombres, la circuncisión era un momento importante en la transición desde la niñez a la pubertad, así también para la mujer iba a ser una especie de rito «a la par», sobre todo porque se pensaba que el desarrollo excesivo del clítoris, traería no sólo los síntomas físicos de enfermedad pero sobre todo un deseo sexual excesivo. Por esto se practicaba en la época de desarrollo y madurez sexual.

Durante el reinado de Justiniano, un médico llamado Aezio de Amida (502-575 d.C.) autor de la enciclopedia médica Tetrabiblios, muestra las fuentes antiguas de los médicos que practicaban la ablación del clítoris, como remedio para la ninfomanía.

Aunque los testimonios y los restos hallados hacen pensar sobre todo en una tradición árabe-africana, en realidad el término infibulación deriva de «fíbula» que en latín sería el «alfiler» utilizado por los romanos para cerrar los vestidos. Este broche era utilizado por los hombres sobre los órganos sexuales de las mismas mujeres, para evitar la traición durante sus ausencias y sobre las esclavas para evitar el embarazo, que era perjudicial para su trabajo.

Se han dado caso incluso en Inglaterra de circuncisión femenina, que fue utilizada como una «terapia» contra los trastornos sexuales. En un número de la revista médica británica «The Lancet» en 1822, se informaba de un caso de una chica a la que una operación de extirpación del clítoris le produjo un gran beneficio, ya que «su entendimiento creció y aprendió a leer y contar”¹.

El por qué de la Mgf

El origen de esta práctica no está muy clara, ni tampoco se puede deducir por qué ha nacido, ni dónde.
La única certeza es que se trata de una costumbre muy antigua, como demuestran los hallazgos de momias y antiguos documentos médicos y que hoy es practicada sobre todo en África por poblaciones de religión islámica (aunque como hemos señalado es un fenómeno transversal entre culturas, religiones y lugares distintos).

Si consideramos la Mgf como «hecho social total» (un concepto elaborado por el antropólogo Marcel Mauss en 1923), es como un momento crucial para la vida social de la niña, un ritual de iniciación que tiene la tarea de ser una etapa de paso fundamental en su vida dentro de la comunidad. Este rito es central para la construcción de la identidad étnica y de género, que otorgan la pertenencia al grupo, las personas que pertenecen aún al mundo “marginal” se transforman en individuos sociales, por una serie de prácticas cultural y ritual, y la mutación corpórea se convierte en señal de reconocimiento y pertenencia.

En los últimos tiempos, en cambio, la práctica ya no va unida a la función de ritual de iniciación, es una costumbre que se mantiene viva de la tradición y de la función social. La Mgf en África está adscrita a las prácticas tradicionales y la transmisión generacional, e intensamente atada también al orden socio-económico de la región. La familia casa a su hija en base a un acuerdo contractual. El novio remunera a la familia a cambio de su integridad y su capacidad de engendrar. Para ello, la infibulación es una garantía de virginidad para el futuro marido. Si la novia no fuera pura, eso provocaría una bancarrota económica y social de su familia, que sería aislada por la red de relaciones comunitarias y considerada no pura, y así no seria para casarse. Una niña no infibulada, por lo tanto, no podrá introducirse nunca a pleno título en la sociedad, por esto las madres, aunque a sabiendas del gran dolor que produce, continúan practicando la infibulación a sus propias hijas.

La situación en España 

Según Carmen Sánchez Robles, sanitaria y voluntaria de la ONGD Medicusmundi, “los primeros casos de MGF en España se detectaron en Cataluña en el año 1993 y posteriormente en Palma de Mallorca en 1996″. Desde entonces, las instituciones y los profesionales sanitarios de diversas comunidades autónomas comenzaron a trabajar en protocolos de actuación ante el problema, así como en legislaciones para evitar que se continúe con esta práctica. En enero de 2015 el Ministerio de Sanidad español aprobó un protocolo común de actuación. En este documento se recoge que Sanidad exigirá a las familias procedentes de países con comunidades practicantes que renuncien por escrito a la ablación, mientras que los profesionales sanitarios registrarán los casos de mutilación y la población en riesgo en España. El mayor riesgo ocurre cuando la familia se plantea viajar a su país de origen. Según el Código Penal, practicar o consentir que se practique la mutilación, ya sea dentro o fuera de España, está penado con hasta 12 años de prisión.

Según los datos del INE (Instituto nacional de estadística) de abril de 2013, la población censada en España, procedente de países donde se sigue practicando MGF, asciende a 204.434 personas, de las que un 26% son mujeres (53.251). De especial importancia son las niñas menores de 14 años, (cerca de 16.000) a quienes, en principio, podemos considerar como población susceptible de riesgo, teniendo en cuenta el hecho conocido de que la edad predominante –no única- de realizar la MGF es hasta los 14-15 años. En cuanto a sus países de origen destacan los siguientes: Nigeria, Senegal, Gambia, Guinea, Ghana, Mali, Mauritania y Camerún, cuya población reside mayoritariamente, y por este orden, en las comunidades autónomas de Cataluña, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana y Aragón.

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No obstante, los datos se refieren a la población registrada por el INE y, por tanto, los datos reales podrían ser superiores. El lugar de procedencia es un indicador de factor de riesgo a tener en cuenta pero no es determinante por sí solo, habría que tener en consideración otros factores como la etnia y la prevalencia de la MGF, etc. Predomina claramente la masculinización de la migración, hecho a considerar para trabajar la prevención también con ellos. Así, por cada tres mujeres que residen en España, procedentes de estos países, encontramos una media de 7 hombres. La edad es otro factor importante para definir la intervención y estrategias. Encontramos cerca de 16.000 niñas de hasta los 14 años, de las que más del 50% está en la franja de 0 a 4 años, una cifra elevada y a la vez bastante accesible, con los recursos adecuados, para poder trabajar en la prevención.

Derecho de asilo para la mujeres en Europa

En el 2007 por primera vez la Unión Europea empezó a través de un estudio estadístico a elaborar datos necesarios para abordar las vulnerabilidades específicas de las mujeres y niñas solicitantes de asilo sometidas a Mgf en el sistema de asilo, por una parte, y de refugiadas sometidas a Mgf, que están integrándose en los Estados miembros de la UE, por otra. Este documento ofrecía datos que llamaron la atención sobre las necesidades concretas de protección internacional que podrían tener las niñas (y sus progenitores) y las mujeres en relación con la Mgf.

Así que el instituto europeo por la igualdad de género (EIGE) encargó en el 2007 un estudio por señalar la situación actual y las tendencias de la mutilación genital femenina en 27 Estados miembros del UE y Croacia. La búsqueda representó la primera colección de informaciones y datos, cuadro jurídico y político, actores, instrumentos y métodos en materia de MGF en la Unión Europea.

Durante los cuatro años que duró el estudio estadístico (2008-2011), se estimó que el número de mujeres y niñas solicitantes de asilo, procedentes de países donde se practicaba la Mgf, a las que se concedió protección internacional en los 27 Estados miembros de la UE, aumentó pasando de 1.380 a 1.950. La mayoría de estas mujeres y niñas procedía de Somalia (1.690), Eritrea (795) y Nigeria (595). Las tasas de reconocimiento parecen indicar que 14 Estados de la UE concedieron protección internacional a mujeres y niñas de países donde se practica la Mgf: el Reino Unido, Francia, Suecia, Alemania, los Países Bajos, Austria, Bélgica, Italia y, en menor grado, Irlanda, Rumanía, Grecia, la República Checa, Finlandia y Chipre.

El estudio calcula que en 2011, 8.809 mujeres y niñas solicitantes de asilo de entre 14 y 64 años podrían estar afectadas por la Mgf, es decir, el 61% del total de 14.440 niñas y mujeres de ese grupo de edad que ese año solicitaron asilo en los 27 Estados miembros de la UE procedentes de países de origen donde se practica la Mgf. La mayoría tenía entre 18 y 34 años. Basándose en la tasa de prevalencia de la Mgf en los países de origen, las mujeres y niñas somalíes, eritreas y guineanas que pidieron asilo en la UE eran probablemente las más afectadas por la Mgf.

Una  propuesta: el  caso italiano del ritual alternativo

El médico Omar Hussen Abdulcadir y la ginecóloga Lucrezia Catania, responsables del Centro de referencia regional por la prevención y la cura de la MGF en Florencia, decidieron en el 2003, someter al Comité Ético Local del Asl (empresa sanitaria local italiana), un documento con la solicitud de poder introducir en la estructura hospitalaria de Careggi una práctica alternativa a la infibulación, llamada «sunna lieve». Ambos médicos investigaron sobre las modalidades de la práctica, además de la necesidad y deseo de las mujeres infibuladas de encontrar una alternativa a la práctica rescisoria.

Realizaron sucesivos encuentros con mujeres somalíes de la comunidad de Florencia, con las que empezaron a pensar cómo introducir un ritual alternativo. Sabiendo que esta práctica es considerada como un ritual de paso importante en la vida de las jóvenes, que se vuelven así mujeres y son aceptadas por la comunidad de pertenencia; los dos médicos pensaron en un ritual «apto», válido asimismo de poder ser aceptado por las varias comunidades que lo practican.
Este ritual «alternativo» consistía en un pinchazo sutil, para el sangrado, con una aguja sobre la mucosa que reviste el clítoris, después de una anestesia local hecha con una crema anestésica. Después de la intervención se concedería una certificación por parte del hospital, con la descripción del procedimiento y los detalles de la intervención.

La propuesta logró pasar por muchos trámites burocráticos (el Consejo Municipal de Florencia, el Comité de Bioética, etc.), pero fue parada por una denuncia hecha por las asociaciones Nosotras y Aidos, a la Región Toscana. Estas asociaciones están en contra de cualquier forma de manipulación de los órganos genitales, por lo tanto, aunque esta práctica resultó inocua, en realidad fue vista como partícipe a mantener un régimen machista. Muchas polémicas desde muchos frentes, también políticos, llevaron a la negativa del Consejo Regional toscano y la propuesta finalmente fue arrinconada.

La educación y el trabajo en red, indispensables para la prevención  

La actividad primaria que muchas asociaciones, ayuntamientos y ONGs están desarrollando es la de información y prevención de la Mgf, realizando encuentros, seminarios y continuando, además, las relaciones con las familias de más alto riesgo. Esperando que así mediante la educación y una mayor información se pueda llegar a eliminar las prácticas nocivas y peligrosas. En España existen muchos casos de prevención que intentan solucionar este problema tan grave.

El municipio de Badalona, por ejemplo, la población de mujeres procedentes de países donde se practica la Mgf ha aumentado en los años: desde un 56% en el 2008, pasando de 221 a 345 mujeres en 2012. El Ayuntamiento de Badalona ha centrado los esfuerzos para formarse, al explorar el trabajo previo realizado y en investigar para poner en marcha un programa preventivo en contra de la Mgf, que diera contenido al primer nivel de todos los protocolos vigentes en Cataluña y trabajara para llegar a una propuesta de consenso, donde incorporara, dentro de las actividades preventivas y de educación para la salud, este tema.

El Servicio de Salud Pública del Ayuntamiento de Badalona, inició en 2009 la colaboración con un grupo GIPE / PTP (Grupo Interdisciplinar para la Prevención y el Estudio de las Prácticas Tradicionales Perjudiciales) del Departamento de Antropología Social y Cultural de la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​consolidando esta colaboración en 2013 con la firma de un convenio entre el proveedor de salud, Badalona Servicios Asistenciales (BSA), el Ayuntamiento de Badalona y la Fundación Wassu – UAB.

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El objetivo del grupo GIPE / PTP es el desarrollo de un programa de investigación aplicada a la transferencia social del conocimiento que permite iniciar la implantación, en Gambia y en España, de una estrategia integral para el abordaje de la Mutilación Genital Femenina. Este proyecto se centra en la formación de profesionales de la salud en todo el territorio, así como a estudiantes de medicina, enfermería, salud pública y matronas. La creación de materiales didácticos y un currículum académico específico garantizan la transferencia de conocimientos y la sostenibilidad del proyecto a largo plazo, dentro de la propia estructura sanitaria del país.

El propósito es que los estudiantes y profesionales de la salud sean quienes sensibilicen sobre las consecuencias de las Mgf y promuevan en la comunidad modelos sustitutivos como el ritual “Iniciación sin Mutilación”   ( esta propuesta metodológica de ritual alternativo, excluye la primera fase física, donde se produce la mutilación, y conserva las posteriores, de transmisión cultural y pertenencia social, de forma que se conserva el rito y su funcionalidad como transmisor de la cultura).

Esta propuesta de ritual alternativo, difundida a través de un video documental traducido a 5 lenguas locales, ha sido validada por el Gobierno de la República de Gambia. Esto permitió reabrir el diálogo sobre Mgf, años después de que el Gobierno prohibiese cualquier trabajo de sensibilización al respecto.

Ya desde el 2010, en el Ayuntamiento de Badalona en colaboración con los proveedores de salud de la ciudad y con el apoyo y la metodología de la Fundación Wassu – UAB, han puesto en marcha el Programa de Prevención y Atención de la Mgf. Este, tiene como objetivo principal, promover el cambio hacia actitudes favorables que permitan un abordaje preventivo, incorporando la atención y la prevención de la Mgf en los circuitos ya establecidos, sin tener que crear circuitos paralelos exclusivos para la prevención de esta práctica.

Y otro ejemplo de prevención, siempre en España, fue el programa de Prevención e Intervención, un proyecto creado con el apoyo y financiación del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y el Fondo Social Europeo, y la colaboración de MDM Aragón, con la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), que puso en marcha en 2011 y que tiene como objetivo llevar a cabo una intervención lo más global posible que incluya la concienciación, información y sensibilización de profesionales y órganos de gobierno respecto a la mutilación genital femenina; y la intervención con población inmigrante en riesgo de mutilación o mutilada. Así ofrece múltiples actividades gratuitas, orientadas tanto a las comunidades que llevan a cabo esta práctica, como a profesionales que trabajan indirectamente o directamente con ellas:

–         Talleres de prevención de la mutilación genital femenina con población inmigrante

–         Cursos de formación para profesionales de prevención e intervención ante la mutilación genital femenina

–         Cursos de formación para mediadores y mediadoras interculturales

–         Cursos on-line sobre prevención e intervención ante la mutilación genital femenina para profesionales

–         Jornadas sobre prevención e intervención ante la mutilación genital femenina

–         Comunicación: redes sociales, difusión a medios de comunicación, campañas.

–         Otras actividades: asesoramiento e información, colaboraciones con los centros de salud, centros educativos, centros de servicios sociales y/o todos aquellos servicios o recursos interesados en el tema

–         Material de sensibilización

Pero el reto todavía es muy grande. A través de la educación, comunicación, y formación se podrá luchar en contra de esta grave plaga que aun hoy afecta a más de 100.000.000 de mujer en muchas partes del mundo. Sólo con la educación de todas las partes implicadas se pueden derribar los mitos que generan esta práctica.

¹ A. Morrone, P. Vulpiani  “Corpi e simboli. Immigrazione, sessualità e mutilazioni genitali femminili in Europa”, Armando Editore, Roma 2004.

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