La Lupa

JUSTICA CLIMÁTICA Y DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES EN EL MARCO DE LA CUMBRE DEL CLIMA (COP25). MADRID, DICIEMBRE DE 2019

Por: Karen Carrillo, Universidad Católica de Valencia

En Río de Janeiro en 1992 por primera vez, los Gobiernos acordaron combatir el Cambio climático, por lo que se creó la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el cambio climático que entró en vigor en 1994, convirtiéndose en el acuerdo más importante junto al Protocolo de Kioto[1] a nivel mundial en relación con este tema.

Para la aplicación de dicha convención, se elaboran decisiones que son aprobadas en consenso por las 197 partes (196 naciones más la Unión Europea) en las Conferencias de las Partes (COP), celebradas una vez al año.

Así, el principal objetivo de la COP es estabilizar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero a un nivel que impida que el actuar interno de las naciones provoque un efecto nocivo en el sistema climático. Para ello, resulta importante asegurar un proceso inclusivo para todas las partes y la integración formal del mundo científico y el sector privado (CNN, 2019).

Para la COP25 la organización y presidencia se otorgó a Chile en la pasada reunión en Polonia, sin embargo a partir de los hechos derivados del estallido social y el aumento de la protesta social en dicho país Sebastián Piñera, actual mandatario tomó la decisión de renunciar a la realización de la cumbre (CNN Chile, 2019). Por lo anterior, el encuentro se realizó entre el 2 y el 15 de diciembre, bajo la presidencia de Chile y con el apoyo logístico de España (país que acogió la COP25), que con una prórroga de casi dos días se convirtió en la cumbre más larga en sus 25 años de historia.

Foto oficial de los líderes mundiales en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019. Foto: Casa Rosada

De acuerdo con la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo / España, la importancia de caminar hacia una justicia climática global, radica en la alteración que tienen los efectos del cambio climático en los sistemas terrestres y oceánicos sobre la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua, el aumento del nivel del mar, la generación de ciclones y la degradación de ecosistemas fundamentales como las selvas tropicales o los manglares, consecuencias que se sufren de manera desigual en poblaciones y ecosistemas más vulnerables del Sur global, en donde se acentúa la pobreza, desigualdades políticas, económicas y de género (Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo / España, 2019)

Por lo anterior, las demandas a los países participantes consistían en:

  • Hacer de la justicia climática global la brújula para la acción climática.
  • Actuar a favor de los grupos más vulnerables para que nadie se quede atrás.
  • Cambiar el sistema de producción y consumo, principal causa de la emergencia ambiental.
  • Aumentar el esfuerzo para alcanzar la descarbonización lo antes posible.
  • Generar alianzas con la sociedad civil que reclama justicia climática global.
  • España debe apostar por el liderazgo desde la coherencia y la participación.

Pero ¿qué pasó en la COP25?

Diferentes medios internacionales tildaron la COP15 como un “fracaso”, ya que de acuerdo con Naciones Unidas, el propósito central de la COP25 es elevar las aspiraciones y acelerar la acción para implementar el Acuerdo de París[2], además de mostrar las medidas concretas que los países están tomando con el fin de lograr el objetivo de emisiones cero en 2050.

Sin embargo, durante la conferencia hubo dos grandes conflictos relacionados con los mercados de carbono: la doble contabilidad que algunos países quieren evitar y otro relativo a la transición de los remanentes de derechos de emisiones que algunos Estados conservan del Protocolo de Kioto y que pretender mantener en la transición al Acuerdo de París. La futura regulación de los mercados de carbono, se pospuso para la COP26 (France 24, 2019)

Aun así, tras día y medio de prórroga, de la COP25 se llegó a un  acuerdo consignado en el documento denominado “Chile – Madrid. Tiempo de Actuar”[3], de cual los puntos centrales son:

  • Aumentar la ambición climática en 2020 y cumplir con el Acuerdo de París.
  • Que las políticas climáticas sean permanentemente actualizadas con base a los avances de la ciencia (aunque no todos los países asumieron este compromiso, entre ellos: Estados Unidos, China e India, grandes emisores de gases de efecto invernadero GEI).
  • Ministros de diferentes ámbitos y países asumieron la agenda climática como propia.
  • Mantener el equilibro entre el océano y el uso del suelo para el buen funcionamiento del sistema climático.
  • Destinación de recursos frente a las pérdidas y daños que sufren los países más vulnerables.
  • Regulación de los mercados de carbono (desarrollo del artículo 6 del Acuerdo de París).
  • Se reafirma el valor del multilateralismo y de la cooperación internacional para resolver un desafío global como el cambio climático.
  • Se reconoce la importancia de los actores no gubernamentales en la acción climática.
  • Se acuerda un nuevo Plan de Acción de Género (GAP).

Justicia climática y  vulneración en los derechos de las mujeres

Finalmente, se debe hacer hincapié en la importancia de incorporar la perspectiva de género para que haya una verdadera justicia climática, ya que, de acuerdo con la consultora de género Concila2 a pesar de que las mujeres son las más afectadas por el cambio climático al vivir en una situación de desigualdad ningún tratado por la protección del medio ambiente ha tenido en cuenta hasta ahora la dicha perspectiva, aún cuando la destrucción de la tierra y el sometimiento de las mujeres son prácticas profundamente relacionadas.  (Concilia2, 2019)

Según Cristina Gallach, que entre 2014 y 2017 fue Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas para Comunicación e Información Pública, hay datos que señalan que el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático en el mundo son mujeres. “Las mujeres que residen en países en vías de desarrollo dedican gran parte de su tiempo a trabajar con los cultivos o a buscar alimentos, agua o combustible, labores que dependen en gran medida del clima. Además, representan una mayoría en las comunidades rurales que están más expuestas a la sequía y la desertificación. Según Oxfam, en la zona subsahariana, representan el 75% de la mano de obra pero poseen solo el 1% de la tierra.” (RTVE, 2019)

Bajo ese contexto y gracias a la presión de colectivos, movimientos y organizaciones feministas, en esta COP25 se implementó por primera vez una agenda de género heredada de la última cumbre en Polonia, que se desarrolló de la siguiente manera:

  • El martes 3 de diciembre se realizó la mesa redonda “Más violeta, más verde. Cómo la perspectiva de género mejora la ciencia y la innovación en la lucha contra el cambo climático, y cómo promoverla”,
  • El lunes 9 de diciembre se desarrolló el panel de discusión “Mujeres y Clima: retos futuros para un planeta más violeta y más verde”, organizado en el marco del Observatorio Mujeres, Ciencia e Innovación,
  • El martes 10 de diciembre “día del género”, se realizó el panel “Mujeres liderando acciones contra el clima”, contando con la participación de expertas de Women’s Envioronment and Development Organisaton (WEDO), y finalmente,
  • El miércoles 12 de diciembre, la Secretaría de Estado de Igualdad y el Instituto de la Mujer organizaron el espacio Castellana Verde con el panel “Green New Deal como oportunidad para la igualdad en el empleo y el emprendimiento” (Concilia2, 2019)

Esta ruta permitió llegar a un acuerdo para la realización de un Plan de Acción de Género (GAP), como parte de las políticas climáticas, texto que estuvo bloqueado varios días porque muchos países consideraban que éste supondría reconocer más derechos a las mujeres. El GAP es una hoja de ruta que pretende garantizar la igualdad de género en todas las políticas climáticas, desarrollando medidas para dar respuesta al efecto desigual del cambio climático en mujeres y niñas y buscando promover su papel como agentes del cambio hacia un mundo libre de emisiones. (GobiernoEspaña, 2019)

El texto establece cinco áreas de prioridad para la acción de género que los países firmantes tendrán que desarrollar: creación de capacidad, conocimiento y comunicación; el equilibrio de género y la participación de las mujeres en la toma de decisiones y el liderazgo; la coherencia; los medios de implementación de las políticas y la transparencia. (Sáez, 2019)

Este nuevo plan deberá estar vigente hasta el año 2025, propiciando la participación activa de las mujeres en la negociación internacional y asegurándoles un papel en la toma de decisiones a escala nacional. (Estévez, 2019)

Aún así, aunque el GAP es un avance, no es suficiente. Es importante seguir trabajando en posibles soluciones, las cuales pasan por amentar la participación de las mujeres en negociaciones y debates; la incorporación de una perspectiva de género; facilitar el acceso de las mujeres a los recursos económicos y tecnológicos; que haya una sincronía entre las políticas medo ambientales y las de género y apoyar e impulsar oportunidades de educación. (Concilia2, 2019)

Para finalizar, es importante recordar que la próxima COP26 se celebrará en Glasgow (Reino Unido) y allí se tendrá el reto de concretar lo que en Madrid no se logró, por lo que el 2020 será un año clave para poner en marcha el Acuerdo de París.

 

Referencias bibliográficas:

CNN Chile. (Diciembre de 2019). Todo lo que debes saber sobre la COP25 Chile-Madrid 2019. Obtenido de https://www.cnnchile.com/cop25/que-es-la-cop25-preguntas-y-respuestas_20191129/

Concilia2. (Diciembre de 2019). COP25 y la sostenibilidad de la vida desde la perspectiva de género . Obtenido de https://www.concilia2.es/cop25-y-la-sostenibilidad-de-la-vida-desde-la-perspectiva-de-genero/

Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo / España). (Diciembre de 2019). La dimensión de la justicia climática global en la COP25. Obtenido de https://coordinadoraongd.org/wp-content/uploads/2019/12/JusticiaClimaticaGlobaDEF.pdf

Estévez, R. (Diciembre de 2019). Eco Inteligencia. Obtenido de Conclusiones sobre la Cumbre del Clima de Madrid (COP25): https://www.ecointeligencia.com/2019/12/conclusiones-madrid-cop25/

France24. (Diciembre de 2019). La COP25 alcanzó un acuerdo de mínimos sobre el cambio climático en su jornada de cierre. Obtenido de https://www.france24.com/es/20191215-cop25-acuerdo-minimos-cierre-1

Gobierno España. (Diciembre de 2019). La COP25 sienta las bases para que los países sean más ambiciosos ante la emergencia climática. Obtenido de https://www.miteco.gob.es/es/cop25/detalle_noticias.aspx?tcm=tcm:30-505708

RTVE. (Marzo de 2019). Mujeres y cambio climático: cómo la igualdad puede salvar el medio ambiente. Obtenido de http://www.rtve.es/noticias/20190304/mujeres-cambio-climatico-como-igualdad-puede-salvar-medio-ambiente/1894920.shtml

Sáez, S. (Diciembre de 2019). Climática . Obtenido de Última oportunidad para reforzar el Plan de Acción de Género en la COP 25: https://www.climatica.lamarea.com/cop-25-plan-de-accion-de-genero/

[1] https://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf

[2] https://unfccc.int/files/meetings/paris_nov_2015/application/pdf/paris_agreement_spanish_.pdf

[3] https://www.efe.com/efe/america/portada/diez-claves-del-acuerdo-chile-madrid-tiempo-de-actuar-la-cop25/20000064-4132900

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