La Lupa

El Comercio Justo – Un tema global que afecta a cada uno

Publicado por Stephanie Spahn.

Cada bienio ocurre el evento internacional más importante del Comercio Justo. Organizado por la World Fair Trade Organization (WFTO) la “Semana Internacional del Comercio Justo” vuelve este año desde el 23 hasta el 31 de mayo 2015 y transformará Milán, Italia en la “Capital Global del Comercio Justo”. Organizaciones, productores y consumidores de todo el mundo se reúnen para intercambiar sus experiencias con el Comercio Justo, esta vez con foco especial en el tema de la Responsabilidad. Evidentemente esta semana es una buena ocasión para realizar la decimotercera Conferencia WFTO donde los expertos discutirán los próximos pasos para mejorar el mundo a través del Comercio Justo. Puede ser un buen momento para que todos los que no viajemos a Milán nos preguntemos qué significa e incluye de verdad el Comercio Justo.

«El Comercio Justo intenta avanzar el desarrollo sostenible social, económico y medio ambiental, a nivel global y local con relaciones éticas y respetuosas.»

Con un tema tan complejo y universal es muy difícil encontrar una definición que incluya todos aspectos. Por suerte en 2002 tuvo lugar una conferencia internacional en Arusha, Tanzania para solucionar este problema. Según la definición más aprobada globalmente el “Comercio Justo es un sistema comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional prestando especial atención a criterios sociales y medioambientales. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de productores desfavorecidos, especialmente en el Sur.”           (-WFTO). El objetivo del Comercio Justo a corto plazo es conseguir precios justos para los productores en los países en desarrollo. Con respeto a los propósitos a largo plazo el Comercio Justo intenta avanzar el desarrollo sostenible social, económico y medio ambiental, a nivel global y local con relaciones éticas y respetuosas. Las organizaciones del Comercio Justo han empezado a lograrlo a través de pagar un precio justo y fijo a los productores que asegura los costos de la producción y que permite una vida digna. Trabajan con la medida económica del sobreprecio que resulta en un precio más alto para el consumidor, pero parte de la diferencia – llamado premio social – se usa para proyectos de desarrollo en las comunidades. Para mantener precios bajos las organizaciones eliminan los intermediarios del comercio y utilizan el beneficio para ofrecer apoyo financiero como microcréditos, formación técnica y más oportunidades de educación. Otra tarea principal de las organizaciones de Comercio Justo es la creación de una conciencia pública y llamar más atención sobre el tema. La tarea que contribuye inmensamente al éxito y crecimiento constante del movimiento es la certificación de los productos de Comercio Justo.

«Los sellos perpetúan un nivel alto de transparencia y responsabilidad,  y aseguran buenas condiciones laborales, el pago de un salario justo y el respeto por el medio ambiente.»

Con su sello organizaciones como la Fairtrade Labelling Organisation International (FLO) garantizan un comercio socialmente responsable y un producto comercializado siguiendo los principios internacionales del Comercio Justo que deben ser cumplidos. Estos sellos perpetúan un nivel alto de transparencia y responsabilidad,  y aseguran buenas condiciones laborales, el pago de un salario justo y el respeto por el medio ambiente. La WFTO, una red de organizaciones activas en más de 70 países, se ha comprometido a la vigilancia de los principios del Comercio Justo como una autoridad global con el objetivo de dar credibilidad al Comercio Justo, asegurar la conservación del estándar de los productos y – en último término – reorientar los valores y la estructura de la economía internacional.

«Las organizaciones de Comercio Justo arrojan luz sobre el deterioro constante de la calidad y durabilidad de los productos como resultado de explotación de muchos productores e inseguridad laboral.»

¿Pero es realmente necesario todo este esfuerzo y control? Con sus campañas, las organizaciones de Comercio Justo arrojan luz sobre el deterioro constante de la calidad y durabilidad de los productos como resultado de explotación de muchos productores e inseguridad laboral. Todos estos factores consolidan la desigualdad mundial y atenúan la fuerza de negocio de los trabajadores. El aumento del conocimiento de la ciudadanía global ha resultado en el crecimiento rápido del Comercio Justo y sus ventajas, como por ejemplo la introducción de precios estables para los productores marginados y la formación de relaciones más sostenibles en la economía global. Pero para lograr sus objetivos el Comercio Justo ha tenido que recorrer un largo camino. Se desarrolló principalmente durante los últimos sesenta años, pero ya en 1827 apareció un movimiento en los Estados Unidos que se llamaba “Free Produce Movement”. Hubo protestas contra la esclavitud en vía de valorar su trabajo libre y voluntario. Los años 1950 fueron el principio real del movimiento global del Comercio Justo. En los EE.UU. se estableció la organización “Ten Thousand Village” que compraba productos de Costa Rica y vendía artesanías en tiendas de caridad. En Europa se fundaron ONGs con el nombre “Alternative Trade Organizations” (ATO) donde grupos religiosos y humanitarios comercializaban productos de países en desarrollo. También el eslogan «Trade, not aid» (Comercio, no ayuda) se difundió  por toda Europa, pidiendo precios justos y acceso directo al mercado para los productores marginados. En el año 1968 la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo” adoptó este eslogan e introdujo el Comercio Justo en la política internacional. En los años 60 y 70 el movimiento siguió creciendo y se abrieron muchas tiendas del Comercio Justo que vendían sobre todo café, té y cacao de países del sur y fueron especialmente exitosas en Holanda y Alemania. Después de la fundación de la “Asociación Europea del Comercio Justo” (EFTA) una ATO de Holanda estableció el primer sello del Comercio Justo para introducir los productos en el mercado común sin perder su credibilidad.

«El Comercio Justo  se ha convertido en un movimiento extendido con reconocimiento a nivel político y económico.»

Como resultado del éxito de este sello, se fundaron redes globales de Comercio Justo como la WFTO y en 1997 todas las organizaciones de etiquetaje se agruparon y formaron la FLO. Ya en el año 2007 la venta de productos de Comercio Justo superó los 2,5 billones dólares. El Comercio Justo  se ha convertido en un movimiento extendido con reconocimiento a nivel político y económico.

«España está a la cola de Europa en la venta de este tipo de productos y el consumo de Comercio Justo por habitante es 15 veces menor de la media europea.»

Pero no tiene el mismo éxito en todos los países europeos. Mientras en el Reino Unido o Finlandia más del 80% de la gente reconoce el sello a verlo, en España son solamente el 45%. Por la peor situación económica en España, el desarrollo del Comercio Justo fue más lento y las primeras tiendas no abrieron hasta 1990, por la organización española “Iniciativas de Economía Alternativa y Solidaria” (IDEAS). Poco después se formó “La Coordinadora Estatal de Comercio Justo” (CECJ) que ha apoyado el crecimiento del Comercio  Justo en España en gran medida. Hoy, la CECJ trabaja con 31 organizaciones. Por toda España hay más de 200 productos de Comercio Justo en oferta y casi 1200 comercios, restaurantes y bares los comercializan. España está a la cola de Europa en la venta de este tipo de productos y el consumo de Comercio Justo por habitante es 15 veces menor de la media europea. Gracias a la venta de los productos en los grandes supermercados, la crisis de 2010 tuvo poca influencia en el comportamiento de los consumidores con respeto al Comercio Justo. El 80% del Comercio Justo en España se compone de productos de alimentación, y la gente ha seguido comprándolos.  Los tiempos de crisis solamente afectaron a la venta de artesanías, que bajó un 4,5%. Aunque España está detrás del resto de Europa, las cifras siguen creciendo y los españoles gastaron 31,1 millones euros en productos del Comercio Justo en 2013 – un 27% más que en 2010. Para ver mejor el retraso de España se puede comparar con Alemania, uno de los países líderes del Comercio Justo en Europa. En 1992 ya existían en Alemania 600 tiendas de Comercio Justo y en 2013 los alemanes gastaron 654 millones euros en los productos del Comercio Justo, que son casi 2000% más que España. Actualmente se puede comprar los productos de Comercio Justo en aproximadamente 4000 tiendas, restaurantes y supermercados alemanes. Parte del éxito proviene de la venta de los productos también en las tiendas de descuento, y los expertos presumen de que el volumen de la venta podría exceder 1 billón euros ya en 2015. Además Alemania está muy involucrada en la promoción del Comercio Justo, por ejemplo con su participación en la campaña “Ciudades Justas”. En todo el mundo hay 1300 ciudades que han merecido este título por la oferta de productos del Comercio Justo en escuelas e instituciones públicas y por su educación pública sobre el tema. En Alemania existen más de 200 Ciudades Justas mientras en España solamente hay 22.

«Es evidente que el Comercio Justo español necesita reforzarse más y es la responsabilidad de cada uno promocionar este movimiento.»

A través del internet es muy fácil informarse, por ejemplo en las páginas de web del “Sello del Comercio Justo” (http://www.sellocomerciojusto.org/es/), de “FAIRTRADE IBÉRICA” (http://www.fairtrade-iberica.es/) o de la “WFTO” (http://www.wfto.com/). En la era de internet cada persona puede ser un “cibervoluntario” que significa escribir mensajes sobre el tema, publicar las noticias de las grades organizaciones en su blog o simplemente invitar a sus amigos a seguir a las organizaciones en las redes sociales. En sus páginas web las organizaciones de Comercio Justo proveen listas de las tiendas que ofrecen sus productos y en la página de FAIRTRADE IBÉRICA se puede encontrar una “Guía de Compras” para convertir el consumo de productos del Comercio Justo en algo fácil y común.

«Casi siempre menos del 50% del premio social al final llega a los productores y trabajadores.» 

Con un movimiento que tiene tantos objetivos positivos y admirables, ¿quién podría tener un problema con el Comercio Justo? Como siempre cuando la gente paga más dinero que el precio normal quiere saber exactamente ¿qué pasa con su dinero? y ¿para qué se ha usado? Y como siempre hay gente que critica el Comercio Justo, en este caso no los objetivos sino la manera de conducir y lograrlos. La crítica más común es que casi siempre menos del 50% del premio social – la diferencia que resulta del sobreprecio de los productos del Comercio Justo – al final llega a los productores y trabajadores y el Comercio Justo no tiene suficientes regulaciones y controles para prevenir esto. Además las críticas están preocupadas por la dependencia que causa el precio mínimo fijo y que podría convertir a los productores a prisioneros de nuestra economía. También ellos critican la falta de medidas contra los incidentes frecuentes de corrupción en relación con el Comercio Justo. Seguramente es necesario considerar todas las críticas y los impactos negativos que puede tener el Comercio Justo, pero al final cada uno tiene que decidir si merece la pena pagar más para ayudar solamente un poco. Las organizaciones han introducido sellos para reconocer los productos del Comercio Justo y los han introducido en las tiendas comunes- ahora le toca a la gente comprarlos para que pueda crecer este sistema comercial que persigue el desarrollo de países y la lucha contra la injusticia.  

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*