La Lupa

¿Algún futuro para los solicitantes de asilo?

By: Lizzie Heidenreich, South Dakota State University

En todo el mundo, más de 65 millones de personas se desplazan forzosamente de sus casas y muchas se han convertido en refugiados o solicitantes de asilo en otros países. Estos últimos se enfrentan a grandes riesgos al realizar la solicitud, sin embargo, el peligro es menor que el que sufren en su país de origen.

Aunque escapen de sus países de nacimiento por las mismas razones, los solicitantes de asilo no tienen el estatus de refugiado. La diferencia reside en que a los refugiados ya les ha sido concedida la protección internacional, evitando así que regresen a su tierra antes de llegar al país que los acogerá, mientras que los solicitantes de asilo necesitan entrar en el país donde desean vivir para conseguir esa condición. Dado que toma mucho tiempo que los demandantes de asilo logren la garantía del estatus de protección, el país anfitrión los pone mientras tanto en un centro de detención durante un largo período donde, además, son tratados como criminales. Las personas son despojadas de su dignidad y los maltratos son frecuentemente encubiertos. Deberían poder encontrar refugio en el nuevo país y ser bienvenidas; en vez de ello, son tratadas como animales más que como personas.

Las estadísticas

Los demandantes de asilo necesitan ir al país donde esperan encontrar refugio y están obligados a informar de su llegada a la policía para solicitar asilo. El resultado es que muchos de ellos son detenidos en prisión solo porque quieren escaparse de la violencia de su país de origen.  Estados Unidos detiene alrededor de 330.000 inmigrantes cada año en prisiones privadas, prisiones de Inmigración y Observación de Aduanas (IOA), o prisiones urbanas. 44.000 son solicitantes de asilo. Según el IOA, solamente el 15% de esa gente es clasificada como de alto riesgo y el 51% son encarcelados por detención obligatoria sin ser, en realidad, considerados como criminales o como amenazas.

Estas personas en los centros de detención son tratadas como delincuentes: solo pueden trabajar por un poco de dinero al día y sus libertades están extremadamente limitadas. En Grecia hay alrededor de 14.864 inmigrantes en los centros de detección y 4.072 de ellos son solicitantes de asilo. La estancia media en Grecia es de 3 a 18 meses. En Italia, hay alrededor de 5.242 inmigrantes detenidos y 150 de estos son solicitantes de asilo. La estancia media ahí es de doce meses para los solicitantes de asilo y 90 días para los que están a punto de ser deportados. El Reino Unido tiene alrededor de 32.526 inmigrantes detenidos y 13.636 de estos son solicitantes de asilo. A veces, no hay un tiempo limitado de estancia para los presos que están en el centro de detención, y en otros casos, el límite son 18 meses. España tiene alrededor de 7.597 inmigrantes y 769 son solicitantes de asilo. El tiempo medio de estancia ahí son 24 días, pero el máximo tiempo permitido son 18 meses.

Salud mental y física

Frecuentemente, a los solicitantes de asilo en los centros de detención no se les da apoyo social ni información sobre su estatus. Esto es porque no son ciudadanos del país, haciendo así más fácil de ocultar el maltrato. Las condiciones en los centros de detención son muy desoladoras y causan brotes de depresión entre los detenidos ya que echan de menos a sus familias y hogares, se preocupan por lo que resultarán sus vidas, la incapacidad para cambiar su situación o la de sus seres queridos, y el hecho de ser tratados como seres inferiores. Esto tiene como resultado muchos intentos fallidos de suicidio causando un aún peor estado de salud.

A la mayoría de estas personas se les deniegan sus derechos humanos fundamentales. Con frecuencia, las mujeres son agredidas sexualmente y los demás están sujetos a un trato similar al de la tortura por parte de los guardias. Los funcionarios a menudo presionan a las personas de los centros para que oculten sus quejas en un esfuerzo por mantener el sistema funcionado. Para que haya poco acceso al mundo exterior, hasta las visitas están sometidas al escrutinio de los guardias.

En algunos centros de detención del Reino Unido, a las personas se les da acceso a una biblioteca y a un ordenador con Internet, lamentablemente, muchos de los sitios web que podrían ser de ayuda para su situación están bloqueados. Por ejemplo, todas las redes sociales y webs de comunicación como Skype o la página del Comité Internacional de Rescate, algunas páginas de ONGs, noticias, y el de Amnistía Internacional. Entre los sitios bloqueados, la mayoría no representan una amenaza.

A estas personas no se les pregunta ni se les da apoyo psicológico por los traumas que sufrieron cuando estaban en su tierra, cuando estaban de camino al país de acogida, o aquellos a los que se enfrentaron en los centros de detención. Estas personas sufren lesiones psicológicas intensas después de haber visto muertes terribles, destrucción, y agresiones sexuales, dejándolos en un estado de tensión y sin posibilidad de hablar o superar estos eventos traumáticos.

En los centros de aprisionamiento británicos, cuando un detenido pide disponer de atención médica, el oficial debe registrar la demanda y enviarla a un grupo médico. Entonces, este último decide si está lo suficientemente enfermo para ser atendido. Frecuentemente, el sistema pierde a estas personas ya que no se les atiende con el cuidado médico necesario.

En algunos centros de Italia, se han hecho declaraciones de presos siendo torturados a manos de la policía. Veinticuatro personas han prestado testimonio a la Amnistía Internacional sobre los métodos de tortura utilizados por la policía italiana como la descarga eléctrica, la fuerza brutal, la tortura de genitales, la humillación sexual o la privación de comida y agua durante muchos días en un intento por conseguir la huella dactilar de los individuos. En el centro de retención de Brindisi Restinico tuvo lugar una inspección que describió los problemas que infectaban el centro. Los resultados mostraron que 15 presos de 46 (32%) reciben medicinas psiquiátricas y muchos de ellos denuncian condiciones de higiene terribles e infestaciones de insectos.

En Grecia, los productos de higiene se distribuyen de forma insuficiente dentro de las instalaciones, como la del centro de detención y expulsiones de Amygdaleza. También en el mismo, doctores y enfermeros solo hacen visitas de forma ocasional. En el centro de expulsión de Grecia, el Corinth, a las personas no se les da ningún producto de higiene personal, tres de cada cinco duchas no funcionan, y los cuartos, donde solo hay capacidad para cuatro personas, contienen doce. Las instalaciones no tienen un doctor que los visite regularmente y el Centro Helénico para el Control y Prevención de Enfermedades dejó de llevar representantes en 2015.

Presos detrás de la valla en el centro de detención de Amygdaleza, Grecia. Febrero 2015. Fuente: WikiMedia. Fotógrafo desconocido.

En el caso llamado Mahmundi y otros c. Grecia, hallaron que el centro de detención de Pagani estaba violando el Articulo 3 del Convenio, lo cual supone que estaban ejerciendo tratos inhumanos o degradantes, junto con la violación del Artículo 13 que da los residentes el derecho a obtener remedios eficaces. El Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y el Trato inhumano o degradante por Castigo visitó el centro en 2009 y descubrió que no había mejorado las condiciones deplorables presentes en el informe del 2008 donde se expresaba el carácter especialmente sucio del lugar.

En España, el Ley Orgánica da derecho a los reclusos durante su estancia a obtener ayuda para el registro médico, así como asistencia social y jurídica. Aun así, informes de ONGs muestran que estos servicios están únicamente disponibles en los establecimientos de Madrid y Barcelona, los cuales constituyen solo dos de los nueve centros existentes en España.

Se ha revelado también que el centro de Archidona, el cual alberga numerosos argelinos, presenta muchos desórdenes que afectan a la salud de estas personas, entre los cuales sistemas de calor o agua inapropiados y la falta de una atención médica adecuada para aquellos con enfermedades graves. El centro también contiene menores de edad argelinos a pesar de que es obligatorio ubicarlos en un establecimiento separado.

Niños y menores de edad

Los Niños que llegan al país de acogida y son solicitantes de asilo corren un gran riesgo de violencia y negligencia en el caso de que sean puestos en un centro de detención. En Estados Unidos, ya solo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas tiene nueve establecimientos para el arresto de jóvenes.  Únicamente seis de estos centros tienen una política establecida estipulando la estancia máxima a 72 horas. Tristemente, el tiempo medio de permanencia de los jóvenes en los otros tres centros de detención oscila entre 100 y 240 días. Estos se encuentran frecuentemente sin representación legal, información sobre su estatus social, su familia, y ayuda educativa y psicológica. “Los niños detenidos presentan tasas más altas de suicidio, intentos de suicidio y autolesión, desórdenes mentales y problemas de desarrollo. Incluso períodos muy cortos de detención pueden socavar el bienestar psicológico y físico del niño y comprometer su desarrollo cognitivo.” [1]

Cuando los centros reciben a los niños, hacen una estimación de la edad basada en una radiografía de la muñeca del niño. Esta forma de calcular la edad es imperfecta; los datos pueden ser incorrectos puesto que estos niños presentan un desarrollo más lento por culpa de la malnutrición y las estimaciones no toman en cuenta la edad psicológica. Aun si el niño tiene una edad cronológica y física específica, la edad psicológica del niño puede ser más baja, como consecuencia, no es capaz de rendir al nivel esperado para su edad cronológica. Esto puede causar tremendas complicaciones cuando son puestos en un centro de acogida sin el cuidando adecuado.

La legislatura italiana declara que es ilegal detener a jóvenes no acompañados, sin embargo, pueden ser alojados en viviendas con condiciones de seguridad durante sesenta días como máximo. En el centro conflictivo de Pozzallo, 185 de las personas mantenidas eran niños no acompañados, dejándolos vulnerables y desprotegidos ante la violencia. En este centro no se ayuda a los niños que han sufrido traumas. Robel, un niño eritreo de solo doce años, cuenta cómo vio gente morir cuando viajó solo desde Libia a Italia en uno de dos barcos de madera. Robel dice, “Nuestro viaje fue bueno, pero vimos a otros morir. El otro barco del que estábamos tirando se hundió y tuvimos que cortar la cuerda.” [2] Él aún no ha podido hablar con nadie sobre lo que vio ya que nadie le ha preguntado.

La ONG Terres de Hommes trabaja con mujeres y niños en el centro Pozzallo en un proyecto de salud mental donde un psicólogo visita el centro. Desgraciadamente, encontrar un lugar privado es casi imposible y hay muy poca ayuda para lo que esta gente necesita. “El psicólogo dijo que muchas mujeres y niñas son abusadas sexualmente durante el viaje y describen una variedad de problemas de salud mental entre los niños, incluyendo la depresión, síntomas psicosomáticos, pesadillas y la paranoia.” [2] Los menores que llegan a los centros de reclusión deberían tener el derecho a contactar con sus familias y comunicarles que han llegado a salvo y están recibiendo apoyo psicológico para los traumatismos que han experimentado.

En Estados Unidos, si un adulto llega con un niño y no se puede probar que es el padre biológico o el tutor, el niño es entonces separado del adulto y considerado como no acompañado. Informes de la Oficina del Inspector General y otros organismos de apoyo muestran cómo estos centros presentan condiciones terribles con las cuales los niños deben vivir: falta de suministros para dormir correctamente, comida y agua, condiciones de vida antihigiénicas como inodoros abiertos e insalubres y falta de instalaciones para ducharse. Estas condiciones desproveen a los jóvenes de sus derechos humanos fundamentales. “La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del niño, un marco jurídico reconocido internacionalmente para la protección de los derechos fundamentales de los niños (ratificado por todos los países del mundo excepto por Estados Unidos), subraya la libertad respecto al arresto arbitrario y la detención (artículo 37), la prestación de protección especial a los niños que solicitan asilo (artículo 22), el trato humanitario y apropiado a los niños detenidos (artículo 37) y las directrices relativas al mantenimiento de la unidad familiar (artículo 9).” [3]

Niños sentados en una jaula hecha de vallas enlazadas con cadenas en el centro de detención de McAllen, Texas. Foto: Sector del valle del río de la aduana y protección fronteriza de Estados Unidos.

Estas condiciones pueden causar en los niños atrofia en el desarrollo cognitivo o físico junto con el traumatismo de la experiencia. Los padres de estos niños también pueden caer en una salud mental negativa debido a que se les quita a sus hijos y con ello, su autoridad como padres. Es entonces cuando experimentan depresión, desorden post-traumático, tendencias a la autolesión, y ansiedad.

Peligro para mujeres y niñas

Las mujeres y niñas se enfrentan a un riesgo mayor de agresión sexual. Esto plantea un riesgo mayor para su integridad, al tener que enfrentarse a más traumas y a la posibilidad de quedar embarazadas. En la actualidad, 35% de las mujeres del mundo han sido víctimas de abuso sexual: alrededor de 120 millones han sufrido un acto forzado. Incluso cuando tienen un lugar seguro adonde ir y escapar de la violencia, en los centros de detención, donde solo hay unas literas sobre otras, no tienen vía de escape. En Grecia, mujeres y niñas declaran haber sido detenidas y forzadas en una celda durante a veces muchas semanas con hombres que no conocen. Esto les causa un miedo intenso de lo que estos hombres podrían y pueden hacer, dando por resultado noches sin dormir, ansiedad, depresión, y en un par de casos más intensos, pensamientos suicidas.

Estas mujeres no se sienten seguras porque, cuando son las únicas o de las pocas que hay en las instalaciones, son observadas intensamente por los hombres. Una de ellas confesó a una ONG que no se siente lo suficientemente segura para ducharse, haciéndolo una o dos veces al mes, evita consumir líquidos para no tener la necesidad de ir al baño.

A estas mujeres se les grita con frecuencia sobre su apariencia y las agresiones sexuales son demasiado comunes. A aquellas que están casadas se las puede separar de su marido o retener solas en una celda entre hombres solteros y jóvenes no acompañados.

Se necesita más personal femenino en estas instalaciones para ayudar a proteger a las mujeres detenidas de la crueldad que se les inflige, especialmente de parte de oficiales corruptos cuya visión de estas personas ha sido degradada hasta convertirse en inhumana.

En Italia, los niños, las mujeres embarazadas o las mujeres que acaban de dar a luz en los últimos seis meses, por ley, no pueden ser expulsados del país.  Eso las protege del peligro presente en su país de origen, pero no de las amenazas que pueden encontrar en los centros de detención. Los reporteros de la Vigilancia de los Derechos Humanos visitaron el centro de Pozzallo y hablaron con muchos de los niños detenidos. Una joven eritrea, de solo diecisiete años, contó a los reporteros cómo los hombres “vienen cuando dormimos, nos dicen que necesitan tener relaciones sexuales. Nos siguen cuando vamos a ducharnos. Toda la noche nos esperan… Ellos [la policía, el personal] lo saben, todo el mundo conoce el problema, pero no hacen nada.” [2]

El viaje es muy peligroso también para las mujeres y niños y es poco frecuente que las personas lleguen a los centros sin haber visto o experimentado ningún tipo de evento traumático. También en el centro Pozzallo, una niña de dieciséis años, llamada Mehert, contó cómo fue violada cerca de un campo de refugiados en Sudán, llamado Shagaraab. Era la primera vez que hablaba de ello, delante de los reporteros. Ni siquiera vio a un doctor sobre lo que pasó porque, según ella, “Si no me preguntan, ¿por qué voy contarlo?” [2] Sucesos como este prueban la necesidad de un sistema mejor para proteger a estas personas y ayudarlas.

¿Por qué abandonan el país de origen?

Alrededor de 55% de los refugiados de todo el mundo llegan de Sudán del Sur, Siria, y Afganistán. Según la Agencia del refugiado de las Naciones Unidas, en total 5,6 millones de refugiados han huido de Siria desde el comienzo de la guerra que estalló en 2011. Muchas de estas personas son forzadas a huir porque la guerra civil se ha vuelto tan cercana que está destruyendo sus casas y matando a sus familias. Residentes de Siria empezaron a tener acceso limitado e incluso restringido a provisiones necesarias como comida, medicina y saneamiento.

Aproximadamente 2,5 millones de personas se han convertido en refugiados en los últimos diecisiete años a causa de la guerra, la cual empezó cuando Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 con la esperanza de desmantelar el régimen de Al-Qaeda. Afganistán continúa teniendo la segunda tasa más alta de refugiados en el mundo, después de Siria. El Talibán, todavía presente en Afganistán, se ha vuelto más y más violento y parece no importarle las víctimas civiles. El Talibán está dirigiendo sus fuerzas para debilitar el gobierno, bombardeando o atacando las fuerzas gubernamentales. Las historias de víctimas en ceremonias religiosas, muertes en el bombardeo de una ambulancia o ataques suicidas con bomba son demasiado comunes y destruyen las vidas de los civiles en aquellos lugares.

Sudán del Sur tiene actualmente 2,4 millones de refugiados que han huido del país. En 2013 empezó la guerra civil de Sudán del Sur, lo cual provocó que millones de personas fueran interna y externamente desplazadas de sus casas. Al escapar la gente, se revelaron las tragedias que les sucedían a los ciudadanos: grupos armados aterrorizando las aldeas, quemando casas que todavía contienen a los residentes, matando personas delante de sus familias, obligando a los niños a servir en el ejército, y violando a mujeres y niñas. Sudán del Sur está devastado por la hambruna en algunas partes del país, dejando a la gente hambrienta, sin agua, y dando lugar a brotes de enfermedades.

En Estados Unidos, la mayoría de las personas a las que se les ha concedido asilo son de China o de los países de América Latina. 22% de los solicitantes de asilo en América son de China, 11% de El Salvador, 10% de Guatemala, 7% de Honduras y 5% de México. Otros países como Siria, Egipto, Irak, y muchos más del norte de África y Oriente Medio están desgarrados por la guerra.

América Latina está tratando de escapar de la violencia de las pandillas, especialmente teniendo en cuenta las tasas de homicidio de estos países. Desde el 2016, El Salvador registra la más alta tasa de homicidios voluntarios del mundo con 82,84 muertes cada 100.000 personas.  Honduras es la segunda región del mundo con más homicidios voluntarios con una tasa de 56,52 muertos cada 100.000 personas. También, Guatemala y México están en una posición alta con 27,26 y 19,26 muertes por 100.000. Aunque México tiene actualmente alrededor de 20.000 homicidios más en el país, esta proporción es menor respecto a la población total. Cuando fueron entrevistados por Médicos sin Fronteras, el 39,2% de los migrantes del triángulo del norte de Centroamérica (Belice, Guatemala, el Salvador y Honduras) afirmaron que habían recibido amenazas, extorsión o ataques directos del reclutamiento para las pandillas mientras estaban en su país, el 43,2% confiesa que su razón para marcharse es la muerte de un pariente debido a la violencia. Ese número salta al 56,2% para la gente de El Salvador. Con respecto al chantaje o a la extorsión, el 54,8% de los salvadoreños informa que solo es una parte de sus razones para abandonar el país.

Inmigrantes centroamericanas esperando el transporte a un centro de procesamiento de la patrulla fronteriza de Estados Unidos después de cruzar el río grande desde México hasta Texas. Foto: John Moore.

Estas personas abandonan su país buscando únicamente una vida mejor. Una vida que no esté rodeada por muerte y destrucción, lo que desean especialmente para sus hijos. Desgraciadamente, para muchas personas, una vida mejor se encuentra a miles de kilómetros de distancia.

Propuestas de solución

Estas personas necesitan encontrarse en un nuevo país, sus vidas dependen de ello. Basándose en los derechos humanos, se les debe dar la capacidad de ser libres para toda la vida, pero ese no es el caso: los centros de detención constituyen un problema mayor ya que los solicitantes de asilo, cuando alcanzan el nuevo país, son controlados y tratados como criminales. Todo ello genera desconfianza por parte de los emigrantes, quienes están expuestos a la ignorancia y el maltrato. En lugar de usar métodos policiales, el enfoque desde un punto de vista del trabajo social podría dar a los solicitantes de asilo la capacidad de crecer y trabajar en su futuro, al mismo tiempo que el país de acogida se vería beneficiado.

Existen muchas opciones, las cuales pueden ser menos costosas y más humanas que un centro de detención atestado de gente y con un mantenimiento inadecuado. Los centros de detención sólo deberían ser utilizados para aquellas personas que representan un alto riesgo para la seguridad. Con el fin de hacer esa distinción, los individuos deben pasar primero por un proceso de criba para determinar por qué han viajado allí y si constituyen un peligro para el país. A estas personas se les debe entonces dar alojamiento (y que este no sea la celda de una cárcel). El proceso debe ser tratado más bien como un programa de rehabilitación en un nuevo país en lugar de una sentencia a prisión.

Los programas de alojamiento deberían ser puestos en marcha de múltiples formas para crear un hogar para aquellas personas que llegan a un nuevo país en busca de refugio. Se podría establecer un programa comunitario en el que los miembros de la comunidad acepten alojar a los solicitantes de asilo con un salario ofrecido por el gobierno. Con esto, los extranjeros son capaces de integrarse dentro de la comunidad y de reconstruir sus vidas allí. Esto también permitiría a los residentes aprender el idioma del país.

Otra posibilidad es la vivienda de tipo apartamento y los refugios de las ONGs. Los refugios han demostrado su éxito en España para la integración de solicitantes de asilo y refugiados. Estos tienen capacidad para 850 personas por toda España y les ofrecen la libertad de entrar y salir de las instalaciones, pueden alojar a las familias juntas, y proveen comidas en comedor. A los residentes se les da 50€ de subsidio al mes para que lo utilicen por la ciudad y se les da dinero dos veces al año para ropa. Los residentes de este programa están obligados a asistir a clases del idioma, cultura, y preparación para el empleo en el país. También, se les proporciona un trabajador social que les ayude con la solicitud de asilo y para informarles sobre los posibles cambios. Tienen igualmente la ocasión de tener asesoramiento legal y psicológico. Después de seis meses, si no se ha concluido la situación de asilo, se les da la oportunidad de encontrar trabajo y otra vivienda. Los individuos más vulnerables, como las mujeres embarazadas o aquellas que acaban de dar a luz, pueden solicitar una prolongación de la estadía. Este programa puede integrar a los refugiados y solicitantes de asilo en el país como incorporaciones beneficiosas para la población y así ayudar al progreso de la sociedad.

Otro ejemplo de programa de alojamiento para los solicitantes de asilo y refugiados se encuentra en Chile.  Este otorga a los solicitantes de asilo un permiso de estadía temporal renovable, válido durante ocho meses. Con este permiso, estas personas son elegibles para trabajar, dándoles la oportunidad de reconstruir su vida en el país de acogida y convertirse en un miembro beneficioso para la sociedad. También tienen un sistema de asistencia social durante el primer año en que los solicitantes de asilo están en el país, para garantizar que los individuos y sus familias sean capaces de satisfacer sus necesidades básicas. Fundamentalmente, el solicitante de asilo recibe apoyo total durante tres meses, luego se reduce al 75% entre el tercero y el sexto mes de su estadía; después de seis meses, reciben 50% de apoyo hasta los doce meses, cuando terminan de recibir sustento. El programa tiene sus beneficios como el hecho de proporcionar a un individuo la capacidad de crear una base económica estable para ella y su familia; Además, tampoco continúa los pagos con la intención de que la persona se integre en la sociedad activa.

Cuando una prisión con fines de lucro está alojando a solicitantes de asilo, alguien está ganando dinero a partir de la desgracia de estas personas; y cuanta más gente se lleva a los atestados centros de detención, más dinero ganan los superiores. Esto causa corrupción: si los refugios pueden dar libertad a la gente y son administrados por organizaciones sin fines de lucro, la corrupción podría cesar. Esta gente merece algo mejor que un centro de detención de prisioneros. No llegan a un país nuevo para privar a la ciudadanía; vienen porque están asustados, tan asustados, que viajarían miles de kilómetros difíciles por la posibilidad, aunque sea ligera, de conseguir una vida sana y segura.

Referencias

https://www.opensocietyfoundations.org/explainers/understanding-migration-and-asylum-european-union

https://www.worldvision.org/refugees-news-stories/forced-to-flee-how-many-refugees-in-the-world

https://www.globaldetentionproject.org/countries/europe/spain

https://www.mercycorps.org/articles/iraq-jordan-lebanon-syria-turkey/quick-facts-what-you-need-know-about-syria-crisis

https://immigrantjustice.org/staff/blog/ice-released-its-most-comprehensive-immigration-detention-data-yet

https://www.freedomforimmigrants.org/detention-statistics/

https://www.amnestyusa.org/reports/forced-back-to-danger-asylum-seekers-returned-from-europe-to-afghanistan/

https://www.theglobepost.com/2017/11/22/greek-detention-facility-refugees/

https://www.globaldetentionproject.org/countries/europe/greece

https://www.globaldetentionproject.org/countries/europe/italy

http://www.unhcr.org/asylum-and-migration.html

https://www.globaldetentionproject.org/countries/americas/united-states

https://www.hrw.org/news/2018/06/07/greece-asylum-seeking-women-detained-men

http://www.asylumineurope.org/reports/country/united-kingdom/detention-asylum-seekers/detention-conditions/conditions-detention

https://www.ohchr.org/EN/HRBodies/CRC/StudyChildrenDeprivedLiberty/Pages/Index.aspx

https://www.echr.coe.int/Documents/FS_Accompanied_migrant_minors_detention_ENG.pdf

http://www.asylumineurope.org/reports/country/spain/place-detention

https://www.aljazeera.com/news/2017/12/refugees-greece-reflect-year-waiting-171226173758364.html

http://www.unesco.org/new/en/social-and-human-sciences/themes/international-migration/glossary/refugee

https://www.americanimmigrationcouncil.org/research/asylum-united-states

https://exchange.americanimmigrationcouncil.org/research/guide-children-arriving-border-laws-policies-and-responses

https://idcoalition.org/news/showing-detention-is-not-necessary/

https://www.theguardian.com/world/2018/may/01/the-us-and-afghanistan-cant-win-the-war-cant-stop-it-cant-leave

https://edition.cnn.com/2017/11/25/health/sexual-harassment-violence-abuse-global-levels/index.html

http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2017/03/09/peds.2017-0483#fn-9

 

[1] https://idcoalition.org/wp-content/uploads/2016/01/There-Are-Alternatives-2015.pdf

[2] “Italy: Children Stuck in Unsafe Migrant Hotspot.” Human Rights Watch, 30 June 2016, www.hrw.org/news/2016/06/23/italy-children-stuck-unsafe-migrant-hotspot

[3]  Julie M. Linton, Marsha Griffin, Alan J. Shapiro, COUNCIL ON COMMUNITY PEDIATRICS

Pediatrics Mar 2017,  http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2017/03/09/peds.2017-0483

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